La noticia sobre el descubrimiento de la «FUENTE DE LA VIDA» del universo, ha causado polémica porque la comunidad científica afirma que esta proviene del «átomo de carbono» que abunda en la «Vía Láctea» y que principalmente se encuentran en la estrella «ENANA BLANCA».
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El carbono es el cuarto elemento que más abunda en el universo y las «ENANAS BLANCAS» contribuyen decididamente en el desarrollo de la vida en el cosmos, partiendo de la Teoría del «Bing Bang» que es la teoría de la creación que aceptan los científicos y astrónomos.
La polémica surge por parte de la iglesia y las sagradas escrituras de «La Biblia» que sostienen que, es Dios y no otro, el creador de toda fuente de vida en la Tierra y el universo, y citan pasajes bíblicos (Salmo36:9), fragmentos e innumerables capítulos que así lo confirman.
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Pero para los astrónomos la teoría debe tener bases científicas que demuestren tales afirmaciones y aseguran haberlas encontrado en los «átomo de carbono». Este elemento químico, el carbono es esencial para la creación de la vida. Cerca del 90% de las estrellas del cosmos, terminan convertidas en «ENANAS BLANCAS».
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Las estrellas como nuestro «SOL», al agotar su combustible, colapsan y se transforman en «ENANAS BLANCAS». Este tipo de estrellas «ENANAS BLANCAS» abundan en la «Vía Láctea» y antes de llegar a su fin expulsan millones de partículas en forma de «Polvo de Estrellas» e inundan el universo de estos diminutos fragmentos que viajan por todos los rincones del cosmos sembrando la semilla de la vida.
Las dos teorías son válidas; tanto la de la creación como la del «Bing Bang», lo cierto es que la vida ha prosperado más allá de nuestro «Sistema Solar», solo hay que encontrarla en sus diferentes manifestaciones.


